Desde su construcción, el Palacio de Elio ha permanecido como un símbolo de identidad y permanencia.

Su arquitectura elegante, refleja el carácter noble de la tierra navarra. Cada rincón conserva la esencia de su origen, combinando tradición y autenticidad en un entorno único.

El palacio:

Figuran como poseedores del señorío la familia Elío hacia 1300. Remonta sus orígenes a épocas medievales. Rincones con siglos de historia, tradición y vida. Testimonio vivo de la historia nobiliaria de Navarra

Actualidad:

Cada rincón del palacio guarda ecos del pasado, mientras se transforma en un lugar vivo y dinámico, abierto a exposiciones, talleres y celebraciones que conecten tradición y modernidad en un mismo escenario.

Actualidad:

Este proyecto no solo revitaliza un edificio histórico, sino que también ofrece un punto de encuentro para la creatividad y la inspiración.